El hijo de Xavi Portabella

Mi madre conoció a Berenguer en 1984, por aquel entonces él era un joven intelectual. Beri, como solía llamarle mi madre, era hijo de Xavi Portabella, un abogado, pero ante todo un bohemio y astrólogo. En la calle de las Beatas de Barcelona, en el corazón del Barrio Gótico, estaba su estudio. Allí recibía cada noche a las personas más insólitas: Cristóbal de Grau, María Beatrice di Savoia, Ana María Matute, Pous i Pagés, Pere Calders, Josep María de Sagarra, al astrólogo Jacint Gibert, así como músicos, cantantes, periodistas, pintores y escultores.

Después de cuarenta años, Beri y Anna, mi madre, se han reencontrado. Nos abrió las puertas de su casa y viajamos a otro tiempo. Cuadros, caricaturas, máscaras de demonios, libros, cartas del tarot y una infinidad de documentos históricos valiosísimos son conservados con veneración, como reliquias de otra época.

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La señora Rius, la madame de Barcelona